Curación Energética:
“Nuevas Alternativas Para Sanar”
Hay que entender al organismo humano como un conjunto de campos de energía multidimensionales en interacción.
El Dr. Gerber ha realizado un trabajo excelente con la creación de un modelo eficiente de la interface físico-etéreo. Mientras desarrolla en términos científicos este modelo y lo corrobora con los aportes de alguna de las investigaciones clínicas y de laboratorios más recientes y sugestivas, va familiarizando al lector con el
lenguaje- cuerpo- mente- espíritu que se está desarrollando actualmente en el seno del movimiento holístico.
Hay que recordar que los modelos no son necesariamente reales, sino que sirven como instrumentos conceptuales en apoyo de de una comprensión funcional.
Incluso la idea de energía no es más que un concepto.
En su sistema queda definido con claridad la situación de los meridianos de la cupuntura detectados por el aparato AMI del Dr. Motoyama; también demuestra por medio de avanzados procedimientos de diagnóstico, mediante la foto Kirlian, cómo el cuerpo etéreo constituye una especie de retículo holográfico magnético, comunicado con la materia y las células del cuerpo físico por la base eléctrica de aquellas.
El sistema de meridianos es la interface-clave entre lo etéreo y lo físico.
Hay una demostración de la importancia de esta interface para el diagnóstico, porque los estados patológicos pueden detectarse en el plano etéreo antes de que se hayan manifestado a nivel físico.
De donde se deduce, si es posible detectar las dolencias al nivel etéreo, también debe ser posible prevenirlas.
El Dr. Gerber explica en detalle el instrumental científico que se está desarrollando y que se utiliza para diagnosticar en esta interface físico etéreo, lo que presta a esta interface una credibilidad innegable hasta para el más empedernido de los escépticos.
El modelo Tiller- Einstein que describe las energías etéreas como energías electromagnéticas del espacio-tiempo negativo, más rápidas que la luz, nos permite formarnos una idea nueva, más profunda de esa interface físico etéreo, así como de las relaciones materia-energía en general.
También nos sirve para comprender que sea difícil medir estas energías etéreas-magnetoeléctricas, ya que son indetectables con la instrumentación normal electromagnética y del espacio tiempo positivo.
Actualmente se miden energías etéreas-electromagnéticas como por medio de sistemas biológicos como la función enzimática, los efectos de la cristalización en agua y la desviación del ángulo de los enlaces hidrógeno -oxígeno de la molécula del agua.
Debemos abrir la mente a la conclusión de que nosotros, en tantos organismos humanos, somos un conjunto de sistemas multidimensionales de energía sutil en interacción, y que cuando se produce un desequilibrio en tales sistemas la consecuencia puede ser una patología cuyos síntomas se manifestarán en los planos físico-emocional-mental-espiritual.
Esos desequilibrios son posibles de corregir devolviendo la armonía los patrones de energía sutil por aplicación de la frecuencia correcta en “medicina vibracional”. Quedan descriptos así los fundamentos esenciales de esa medicina.
El Dr. Gerber señala acertadamente, que cuando el organismo humano se halla debilitado o desequilibrado, oscila a una frecuencia no armónica, o subarmónica, y que tal frecuencia anómala refleja el estado general del equilibrio energético celular.
Cuando el individuo por sí mismo no logra reequilibrar o incrementar su modo energético hasta una frecuencia normal, se precisa una aportación de orden general o de una frecuencia específicamente sintonizada.
Y en esto consiste precisamente el papel de la medicina vibracional.
Esto se practica activamente por parte de algunos maestros ayurvédicos de la India y parecidos sanadores taoístas, hombres y mujeres chamanes amerindiso y sandores Hunza.
En nuestra cultura occidental fue practicado durante más de dos mil años por los esenios, que produjeron sanadores tan destacados como Juan el Bautista, Juan el Divino y por supuesto Jesús. Esa tradición fue rescatada alrededor del 1400 por Constantino el Africano, que estudió los textos esenios en el Monasterio de Montecassino y los enseñó luego en la Facultad de Medicina de Salerno.
Hoy hay un nuevo y creciente consenso médico, descrito por el Dr. Gerber que puede sintetizarse así:
"Aquel sistema de medicina que ignore o niegue su existencia (la del espíritu) será necesariamente incompleto, por excluir la cualidad más fundamental de la existencia humana, la dimensión espiritual”.
Los tejidos que componen nuestra forma física no se alimentan solo de oxígeno, glucosa y demás nutrientes químicos, sino que también de las energías vibraciónales superiores que confieren a la forma física las propiedades de la vida y “la manifestación creadora".
La salud es un equilibrio total de nuestros sistemas de energía sutil con las fuerzas de nuestro vehículo físico y también con las fuerzas de la Madre naturaleza.
Las personas deben aprender a vivir todos los aspectos de sus vidas como un todo integrado, en la armonía y en el amor.
A medida que sepamos vivir integrados, en un equilibrio de amor y de armonía con todos los niveles del YO, de la tarea creativa, de la familia, de la sociedad y de la ecología del planeta se producirá un constante reequilibrio, curación y regeneración de nosotros mismos.
La teoría del Dr.Gerber proporciona un nuevo paradigma científico que corrobora lo que los sanadores y las personas cultas han intuido acerca de la salud durante milenios y explica esa intuición en términos científicos que nos facilitan sobremanera la transición del Concepto atomístico, fragmentario y newtoniano de la salud al concepto unitario y entero de la visión del mundo einsteniana -mecánica –cuántica.