CELULITIS: ETIOLOGÍA Y FUNDAMENTOS DE LOS TRATAMIENTOS (1era. Parte)
Cuando en nuestro gabinete se presenta una clienta preocupada por su aspecto corporal, que manifiesta en mayor o menor grado, síntomas y signos de celulitis y, además, requiere modelar zonas localizadas, se imponen ciertas consideraciones antes de encarar cualquier tipo de tratamiento. No está de más recordar la etiología y elegir una opción de las variantes que el mercado profesional nos ofrece. En nuestra experiencia, debemos señalar que combinando técnicas manuales, productos y aparatología, es cuando resultados más satisfactorios se obtienen.
En realidad celulitis es un término médico referido a una infección del celular subcutáneo por la penetración de un microorganismo, previa injuria o escoriación de la piel. La participación de estafilococos y estreptococos asociados es frecuente, y la lesión se caracteriza por la aparición de un eritema que se extiende, sin bordes definidos, con edema, aumento de la temperatura local, infiltración y dolor, síntomas que muchas veces se amplifican al sumárseles malestares generales y fiebre. Si bien se puede localizar en cualquier área cutánea, es común en las extremidades, quizás por ser las zonas más expuestas a las lesiones. Se presenta esta patología en niños, aunque no en exclusiva, en especial cuando las condiciones de higiene en las que se desarrollan sus actividades, son deficientes.
Aclarado este punto cabe señalar que la alteración estética que nos ocupa, recibe el nombre de panículo esclerosis, paniculitis, fibroedema geloide o simplemente P.E.F.E. (panículo esclerosis fibro edematosa). Pero al ser el término celulitis popularmente aceptado, seguiremos nombrándola así en adelante.
De manera muy breve vamos a mencionar qué es lo que favorece la aparición de la inestética celulitis. Cabe señalar que, aunque no compromete gravemente la salud al punto de que por su presencia peligre la vida, igualmente podemos considerarla una verdadera patología, pues si nos ajustamos a la definición de salud que emite la O.M.S "...un estado ideal de bienestar físico, psíquico y social..." estimamos que si la alteración nos invalida para actuar socialmente, acotando la elección de la vestimenta en afán de disimularla, produce angustia y acompleja, entonces se trata de una verdadera enfermedad.
No se debe confundir obesidad con celulitis, esta última puede presentarse en mujeres delgadas y aún con peso corporal inferior al que le corresponde. Además aclaramos que la celulitis no es una forma de obesidad, pero muchas veces obesidad y celulitis suelen estar asociadas.
En la obesidad se produce un aumento en el tamaño de las células adiposas (adipocitos), mientras en la segunda ocurre un cambio a nivel estructural (lipodistrofia). Lo que lleva a la confusión es que ambas se instalan en el celular subcutáneo. La localización es generalizada. La piel se ve y siente luminosa y suave al tacto y a la presión no existe molestias.
En la celulitis la piel se siente áspera y la zona fría, debido a la falla en la nutrición dérmica por el déficit circulatorio. Su tono es ceniciento y presenta frecuentemente espinolucismo o queratosis pilar, complicación común en la piel alípica, por el mismo motivo que el ya mencionado. Al comprimirla presenta el aspecto de piel de naranja, esta maniobra se siente dolorosa.Las zonas de localización también son comunes, caderas, pantalón de montar, abdomen, flancos, cara interna del muslo y la zona del tríceps.
La edad de comienzo de la obesidad puede ser en la infancia, en tanto que la celulitis tiene un comienzo coincidente con la pubertad, época en que los cambios hormonales condicionan su aparición.
¿Qué es lo que sucede en la intimidad de los tejidos que favorece la aparición de este fenómeno?
Si bien la etiología de la celulitis es multifactorial, fundamentalmente depende de un fallo en la microcirculación periférica. Las células necesitan subsistir, ésta necesidad la cubre la sangre que, a través de la expresión más pequeña de sus vasos arteriales, transporta a la intimidad de los tejidos los nutrientes necesarios.
Una vez metabolizados, los deshechos son evacuados hacia la zona de tránsito entre el capilar y la célula correspondiente a la sustancia fundamental.Esta sustancia tiene la propiedad de poder pasar de un estado sólido a líquido o semilíquido (gel) cuando sobre ella actúan condiciones físicas especiales, por ejemplo el calor o por la aplicación de una fuerza a través del movimiento. Esta propiedad se llama tixotropía y es muy importante recordarla a la hora de diseñar el tratamiento a emplear.
Para mantener una buena nutrición celular debe haber un balance adecuado entre el líquido que se filtra y llena los espacios intercelulares provenientes de la célula y la reabsorción del remanente. Este balance se llama equilibrio de Starling. Cuando por causas especiales el sistema linfático encargado de la limpieza de los espacios intercelulares y de la sustancia fundamental, se encuentra impedido de realizar su tarea en forma adecuada, estos espacios se van llenando de deshechos que al ser incompletamente eliminados, promueven una serie de cambios a nivel estructural.
Se produce una polimerización del ácido hialurónico y del ácido condroitín sulfúrico, exageradamente secretados, lo que provoca una modificación del PH del medio interno aumentando la hidrofilia (retención de agua). Esta polimerización condiciona severas perturbaciones en el intercambio hidrosalino que acarrea como consecuencia la gelificación de la sustancia fundamental y aumenta la viscosidad de la misma. A esta polimeración se la denomina mucoidosis y obstaculiza la circulación de los líquidos orgánicos. A la larga el tejido se fibrosa, el capilar linfático se vuelve poroso y en vez de recoger los residuos los "pierde" en el camino, de manera que se cierra el círculo: intoxicación del tejido, edema, fibrosis y se justifica la denominación: fibro- edema- geloide.
Por último la piel no está simplemente apoyada sobre la masa muscular, sino que se encuentra adherida a ella mediante un tejido conectivo que la mantiene fija en su lugar. Estas ataduras se llaman bridas subdérmicas. Estas bridas tiran de la piel hacia abajo, pero como el edema empuja hacia arriba, el aspecto de la zona es como de capitoné. Un poceado característico e indeseable de la afección.
A la hora de diseñar el tratamiento se torna imprescindible recordar ciertas particularidades de nuestro sistema biológico.
Esteticista Cosmetóloga Cristina Sinner
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