COSMETOLOGIA INTELIGENTE (2da. Parte)
COSMÉTICOS PRIMORDIALES
Son aquellos que, indefectiblemente, deben utilizarse ya que contienen principios activos con los cuales estimulan, regulan, facilitan e inhiben funciones celulares, o bien titulares, con el fin de lograr su homeostasis.
Podemos definir esta función como el equilibrio relativo en el medio interno del organismo, mantenido de manera natural mediante respuestas adaptativas que promueven la conservación de la salud cutánea. Podemos considerarlos como verdaderos eudermizantes, entendiendo la eudermia como el estado de equilibrio ideal de los tejidos de la piel. Dentro de este grupo están los ácidos:
· Glicólico.
· Salicílico.
· Triloroacético.
· Mandélico.
· Kójico.
· Díctico.
Merece una mención especial el ácido retinóico, teniendo en cuenta sus propiedades particulares, su distinta forma de aplicación y sus resultados.
Los ácidos tienen la habilidad para actuar en forma independiente para distintas afecciones o bien en forma de “combos” (combinaciones) potencializándose entre si.
Originalmente concebidos empíricamente, fueron utilizados como afinadores de la capa córnea, con el fin de eliminar células de la superficie epidérmica, logrando mejorar el aspecto de la piel. Sin tener en cuenta que en realidad inducían a la producción de citoquinas, sustancias capaces de gobernar el funcionamiento celular, más allá de las hormonas y enzimas. Son factores bioquímicos capaces de establecer la relación entre las células próximas, lejanas y hasta crear un “biofeedback” capacitado para autorregular las respuestas de las propia célula.
Las citoquinas, con una acción específica sobre la piel, reciben el nombre de factores de crecimiento.
Se reconocen los siguientes mediadores que son estimulados, en virtud de la respuesta a la aplicación del producto agresivo, como lo son los ácidos: el factor de crecimiento del queratinocito (KGF), el factor de crecimiento epidérmico (EGF); el factor de crecimiento del fibroblasto (FGF); el factor de crecimiento de las células endoteliales y el (VEGF) factor de crecimiento relacionado con las plaquetas. La combinación de los mediadores antes mencionados son los responsables de una serie de eventos positivos para la restauración de los elementos básicos cutáneos. Los principales eventos son: ligera inflamación, migración de celular, aumento de la sustancia intercelular (ácido hialurónico), depósito de colágeno y estímulo al crecimiento de los epitelios.
ÁCIDO RETINÓICO
El ácido retinóico ha causado una revolución en el tratamiento del acné y en el fotoenvejecimiento. Su mayor conocimiento abrió las puertas para otras terapias, no solo por su acción, sino también por la mayor penetrabilidad brindada a otros principios activos utilizados en combinación. El testeo y las investigaciones, tanto histológicas como clínicas, demostraron la efectividad del producto para el tratamiento del acné, el fotoenvejecimiento, las discromías y las atípias en distinto grado de evolución. No obstante, se lo puede relacionar en situaciones adversas:
- No es un producto fácil de usar.
- Puede producir eritemas.
- Produce deshidratación y descamación.
- Ocasiona mancha si no es correctamente utilizado.
- Popularización del producto.
El ácido retinóico estimula y acelera la renovación de las células epidérmicas (turn over) e incrementa el espesor de la piel por engrosamiento de la dermis, atenuando las arrugas, eliminando discromías, atípias y actuando como un potente antirradical libre. No debe confundirse con el retinol porque, aunque ambos procedan de la vitamina A, tienen propiedades diferentes.
En estudios médicos realizados a personas con acné comedoniano, se observó que el ácido retinóico disminuía la inflamación, reducía la cohesión celular (corneocitos), estimulaba el recambio celular (efecto turn over) y actuaba como antiseborréico comedolítico.
El ácido retinóico disminuye la síntesis de queratina y acelera la renovación de las células del cuerpo mucoso de Malphigi. La vitamina A, en forma de ácido retinóico, produce un mayor efecto peeling que un alcohol o un aldehído y es la única sustancia que, aplicada a baja concentración, produce un efecto de descamación mes a mes. A diferencia de los AHA, puede mantener sus resultados aún en aplicaciones de un año o más de tratamiento.
PERFLURODECALINA
Es un producto sintetizando por los laboratorios de las fuerzas armadas de los EE.UU. como respuesta a la falta de sangre para paliar el déficit que padecían los soldados heridos, lográndose un producto capaz de cumplir con ciertas propiedades de la sangre.
El conociendo de este preparado llevó a pensar lo importante que es su aplicación tópica en las pieles con disminución del tenor de oxígeno, tales como en el envejeciendo, donde está comprometido el aporte de sangre resultante del déficit capilar por la disminución del número y el calibre. En el caso del acné, el compromiso es resultante del deterioro dérmico y la consecuente falla en difusión del líquido tisular, mientras que en la rosácea existe un estasis circulatorio conducente a falta de llegada de sangre oxigenada y acumulo de sangre carboxioxigenada. Los tejidos, en los casos mencionados, se encuentran en un estado de hipoxia, situación que lleva al bloqueo celular y déficit metabólico.
Resumiendo las propiedades de la perfluorodecalina:
· Sustituto de la sangre con absoluta biocompatibilidad.
· Es un carrier del oxígeno.
· Actúa a niveles profundos sin reacciones químicas secundarias.
· Elimina los territorios hipóxicos comunes en pieles involutivas, acné, rosácea.
· Favorece los procesos de reepitelización y curación de los tejidos.
CERAMIDAS
Se localizan en el estrato córneo de la piel y forman una parte sustancial de la barrera lipídica, que es la responsable de la defensa misma contra las agresiones del medio exterior y mantienen el equilibrio de hidratación necesario para su buena conservación.
La adecuada armonía entre los componentes de la sustancia intersticial de las células epidérmicas (glucocalix) evita la pérdida de percutánea imperceptible de agua (TEWL) previniendo la deshidratación, manteniendo a los corneocitos “pegados” y evitando la descamación anómala.
Dr. Jorge Banfi
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