Diferencias entre MASAJE y DRENAJE.
 Autor: Clga. Ana María Nahabedian
 Fecha : 01/05/2006
 Pais: Argentina
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“La técnica del drenaje no es empleada en los masajes convencionales”.

 

El Drenaje Linfático Manual debería incluirse dentro de las técnicas manuales de gran superficie de aplicación.

Si bien es el método manual para tratar los edemas de origen linfático (linfedemas), el linfodrenaje ocupa, hoy, un lugar de privilegio dentro de los tratamientos estéticos, tanto faciales como corporales.

Cuando se estudia correctamente vemos como su técnica resulta mucho más difícil de lo que se ve en apariencia y que sus manipulaciones no son empleadas en ningún tipo de masaje convencional.

Las manipulaciones de Masaje Clásico convencional no ejercen ninguna acción de drenaje.

Para conseguir esta acción drenante, se deben aplicar estas maniobras especiales de bombeos que arrastran los líquidos y luego los impelen. Las maniobras de Drenaje Linfático Manual, se desplazan en espiral hacia dentro y fuera de los tejidos.

Los giros de las manos, junto con una mayor y menor presión, se pueden comparar a los movimientos del corazón con su sístole y su diástole (según lo manifestado por el Dr. Vodder en sus enseñanzas).

 

Diferencias que existen entre los diferentes masajes y el DLM:

 

El masaje puede accionar sobre diferentes estructuras del cuerpo, como músculos, tendones, tejido conectivo, articulaciones, huesos, vasos sanguíneos, etc.

La acción de las maniobras de drenaje solo es sobre la circulación linfática (vasos y ganglios).

 

Los masajes pueden provocar filtración y /o reabsorción en los tejidos, sin embargo, el DLM sólo reabsorbe. Es un circuito de retorno abierto al intersticio, con dirección hacia el corazón.

 

Los masajes pueden influir en el sistema nervioso central logrando estimular, energizar, sedar y relajar. El drenaje tiene acción sobre el parasimpático, por lo que su acción es vagotónica. Esto se debe a las maniobras suaves, monótonas y repetidas sobre la piel que, además, activan las células represoras del dolor, logrando el descanso y analgesia tan característicos de este método.

 

Algunas técnicas corporales, como la digitopresión, pueden provocar dolor al realizarlas. El linfodrenaje no debe producir dolor alguno. La sensación debe ser agradable y no causar molestias, si así fuera se debe interrumpir inmediatamente la sesión.

 

Los masajes clásicos causan hiperemia e hipertermia, el drenaje debe hacer palidecer y enfriar el tejido. El aumento de temperatura o enrojecimiento en la piel nos indican que se ha aumentado la filtración, lo que es contrario a la intención de drenar.

 

El ritmo del drenaje es monótono y lento (tal como es la circulación linfática), en cambio los masajes pueden tener ritmos diferentes, rápidos o lentos, e incluso comenzar con un ritmo y cambiarlo a medida que sea necesario, según el efecto a lograr. Si tenemos en cuenta que la linfa demora media hora en llegar de los dedos de los pies al corazón y lo comparamos con la velocidad de la sangre debemos concluir que nuestro trabajo debe ser muy lento y parejo para acompañar la forma en que la linfa se transporta dentro de los vasos linfáticos.

 

La presión es otro ítem a ajustar dentro del drenaje manual.

El 95% de la circulación linfática se capta a nivel superficial, apenas por debajo de la epidermis (papilas dermoepidérmicas, lugar donde comienza la vascularización), por lo que, toda presión que vaya más allá de este plano, colapsará los vasos linfáticos, dificultando la reabsorción de los líquidos por los mismos.

Las presiones (empujes) se miden por torrilineos (milímetros de mercurio). En los masajes las presiones son entre 70 u 80 torr. El drenaje debe hacerse como máximo hasta 30 o 40 torr., en el rostro no más de 10 o 15 torr.

 

Si el drenaje tiene que ser acompañado de productos, también, es importante tener en cuenta la utilización de cosméticos. Los masajes, por lo general, necesitan sustancias que permitan el deslizamiento de la mano sobre la piel.

 

En el drenaje, las manos deben apoyarse sobre el tejido y sólo empujar la piel en dirección a las vías de drenaje, sin deslizarlas, de modo que toda sustancia que se coloque antes de un drenaje, deberá ser completamente absorbida y dejar la piel desengrasada para permitir las maniobras, de lo contrario, las cremas o aceites se aplicaran luego del drenaje. Por esta razón siempre se recomienda aplicar DLM con manos limpias, sin cremas.

 

Por último, el aprendizaje del drenaje exige adiestrar las manos de modo de usarlas sólo a partir del movimiento de las muñecas, las cuales giran a modo de bisagra, en forma de espiral, imprimiendo como resultado el movimiento a las manos, las cuales serán pasivas, igual que los dedos. Estarán blandas y fláccidas.

 

Los masajes necesitan manos activas, dedos en movimiento, muñecas rígidas, diferencia muy importante con las manipulaciones del drenaje linfático.










 
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