Aromaterapia - el poder curativo de los olores
Por Gilda Acevedo
El mundo de los olores, es un mundo etérico porque es un fluido imponderable que penetra por todos los espacios y por todos los cuerpos produciendo en éstos diversos fenómenos desde la euforia hasta la desolación pasando por todos los estados intermedios tanto emocionales como físicos y espirituales También es un mundo misterioso pues despierta en nosotros un sin fin de estímulos ya sea, (más allá de los olfativos) visuales, auditivos, gustativos, hasta táctiles. Frente al recuerdo que en cada uno de nosotros desencadena cualquier aroma, y uno en particular, desentrañando en lo más recóndito del individuo sus reacciones más inconscientes, para llevarlo a la armonía consigo mismo y con el medio. Además, es un mundo sutil, pues, como una de las dotes del cuerpo glorioso penetra inteligentemente nuestro cuerpo humano (también penetra los vegetales animales y minerales pero hoy nuestro interés es el humano) que se entrelaza y activa la energía vital para desarrollar en el individuo el destino último del hombre: la felicidad.
Asimismo, en un ámbito mucho más amplio y menos conocido nos permite: prevenir enfermedades aumentar nuestras defensas, acrecentando la capacidad inmunológica del organismo del mismo modo, propiciar la formación celular, sustentar una buena calidad de vida, por medio de la equilibrante fuerza vital de la planta: los aceites esenciales (a.e.).
El uso de aceites esenciales con fines terapéuticos recibe el nombre de Aromaterapia Es pues, la Aromaterapia una forma de medicina de alternativa derivada de la Fitoterapia que usa sólo una parte de la planta, extremadamente concentrada que le confiere un campo de acción limitado e intenso. Los aceites esenciales también son llamados esencias etéricas, esencias aromáticas o aceites volátiles.
Estos son extractos de plantas o árboles aromáticos obtenido generalmente por destilación al vapor de agua, constituidos exclusivamente de moléculas odoríferas volátiles y mantiene el olor característico de la planta desde donde proviene y a la que la esencia le otorga su perfume. Es algo diferente de la esencia en la planta misma, pero lo más similar posible, de la secreción natural elaborada por un organismo vegetal, contenida en los diversos tipos de órganos variables productores de la esencia (hojas, flores, raíces, semillas…) para su mecanismo de defensa contra la infección por bacterias hongos, parásitos, de los excesos de calor y frío y, además, ayuda a su fertilización.
En Oriente la Aromaterapia es una técnica coadyuvante junto a otras técnicas como la acupuntura, ignibustión, digitopresión, imposición de energía, reflexoterapia, técnicas respiratorias, dietas, ejercicios físicos, etc., para prevenir enfermedades que según las necesidades de la persona, demandará más de una técnica para obtener en el individuo una armonización interna (con su microcosmos) y un desempeño activo y positivo en el medio y la naturaleza (macrocosmos).
En Occidente, la aromaterapia por influencia de la ciencia ha olvidado que cada planta aromática está asociada un arquetipo a, un tipo de energía dominante (yin o yang), a una gema, a un elemento (fuego, agua, tierra, madera, metal), a un sabor (agrio, amargo, dulce, picante, salado); a un signo astrológico, a una estación del año, etc., que un energoterapeuta no debe dejar de considerar en su apoyo integral para la sanación.
Para integrar al organismo un aceite esencial a través del sentido del olfato, el aroma debe ser colocado en el aire por medio de un difusor, spray, algodones impregnados o pañuelos etc. El aroma se desplaza por el aire y penetra por la nariz, las emanaciones se disuelven en el mucus olfatorio de la pituitaria amarilla y los receptores sensitivos detectan las moléculas odoríferas por medio de los cilios olfativos transmitiendo el estímulo por entre la lámina cribosa del etmoides al bulbo olfativo, el que forma parte del primer par craneal que es el nervio olfativo.
A partir de este proceso, el aroma se entrelaza con otros desarrollos odoríferos como la intensidad, la calidad y la decodificación cerebral del olor. En el sistema límbico (amígdala, hipocampo, septum) se generan las reacciones afectivas y en el neo- cortex (vía tálamo) la asociaciones lógicas.
El sistema límbico está en conexión con el hipotálamo regulando el conjunto del proceso vegetativo (cardiaco respiratorio, térmico) y endocrino (hambre y reproducción) y participa en la homeostasis y en la sobrevivencia del organismo. Rigen el manejo de los comportamientos instintivos (ritmo de vigilia-sueño, sobrevivencia de la especie y sexualidad), emocionales (alegría, ira, etc.) y las motivacionales: el mundo interior
Para incorporar un aceite esencial a través de la piel, por medio de un masaje, se debe diluir el aroma en un aceite vehicular (o embajador) como soya, palta, almendra, etc. o puede ser agua y/o alcohol. También por medio de un baño o una fricción del cutis. Sólo el aroma penetra por los distintos canales del órgano cutáneo, ya sea, transepiteliales, esto es, por difusión osmótica, transanexial, valga decir, por el infundíbulo pilosebáceo. De esta manera se produce la
absorción dentro de las diferentes capas cutáneas y la reabsorción hacia la corriente linfática y sanguínea, transportando la sangre, cual hormona, el aceite esencial a todo el organismo. Las sangre al nutrir el nervio modifica los procesos neurovegetativos, consiguiéndose cambios neuroendocrinos específicos, según sean los activos de cada aceite. Dichos cambios pueden ser fisiológicos, emocionales, mentales y espirituales, por lo que no es necesaria la fe ni la voluntad del individuo para restablecer su salud, salvo, cuando el enfermo se percata de los cambios a nivel consciente y no quiere dejar de manipular su entorno con su enfermedad.
Los aceites esenciales se pueden utilizar por medio de la inhalación simple o húmeda, por medio de masajes, baños, compresas, etc., esto es vía transcutánea, y a nivel médico por ingestión de los aceites esenciales.
Si queremos reequilibrar campos determinados, ya sea, físicos, emocionales, mentales o espirituales el alcance del aroma dependerá de las dosis que se emplea (sin dejar de considerar que siempre actúa sobre todos los campos simultáneamente, pero de predominancia en uno en particular). A nivel físico, para los efectos de disminución de dolores, infecciones, congestiones, etc. Se deben utilizar dosis ponderables. A nivel espiritual dosis infinitesimal.
Sin duda, por conocimiento empírico, hemos recibido en todos los tiempos la benéfica acción de los aromas en nuestras vidas, con el fin de mejorar nuestra calidad de vida. Ahora la ciencia le da un lugar a la aromaterapia como otro modo de alcanzar el tan anhelado equilibrio y bienestar integral, por medio de uno de los sentidos más olvidados: el olfato".
|