El equilibrio del rostro
 Autor: Esteticista Inmaculada Vivó
 Fecha : 01/07/2008
 Pais: España
 Contacto:

El equilibrio del rostro

No lo producen las arrugas, sino la transformación de las facciones por la flaccidez del tejido. Este fenómeno es el que delata los años. Aproximadamente, a los 35 años se produce un descolgamiento de la piel y la grasa debido a la acción de la fuerza de la gravedad.

El propio proceso de envejecimiento hace que los fibroblastos fabriquen fibras elásticas y colágeno de peor calidad, de forma que la piel pierde sujeción y densidad y los rasgos se desploman, se transforman.

La pérdida de volumen facial o lipoatrofia es, sin duda, uno de los fenómenos que van unidos al envejecimiento y que más afectan a la estructura del óvalo facial.

 

La BELLEZA IDEAL:

Existe una famosa teoría que demuestra que la belleza no es una apreciación subjetiva.

El monje italiano Fray Paciolo di Borgo enunció, en 1509, una fórmula matemática cuya aplicación da una constante a la que denominó: “divina proporción” o “número de oro”. Este número (exactamente 1,618) es la proporción considerada como la más armoniosa para la sensibilidad humana y se corresponde con las proporciones que nos presenta la naturaleza. La misma proporción que encontramos entre las medidas de la cara, en las ramas de los árboles, en los cristales minerales, en las conchas marinas.

De estas sorprendentes coincidencias se deduce que nuestra sensibilidad está condicionada, ancestralmente, por unas proporciones presentes en la naturaleza.

La armonía del rostro se analiza, geométricamente, midiendo las distancias entre la frente y la barbilla, entre los ojos y la boca, entre la nariz y el mentón y comparándolas entre sí. La repetición de patrones entre estas medidas y el valor de dicho patrón es determinante a la hora de decidir qué rostro es más armonioso y, por lo tanto, nos produce mayor sensación de belleza.

 

KOMBUCHA:

 “El hongo de la larga vida”

 

En determinadas culturas como la oriental o la rusa está muy arraigada la ingesta de té de Kombucha, “el hongo de la larga vida”, ya que se cree  cura muchas enfermedades y concede longevidad..

El nombre de Kombucha proviene de las palabras japonesas: CHA = “Té” y de KONBU= un alga marrón seca que se utiliza en la fabricación de té en Japón.

Se dice que, en la Edad Media, los guerreros samurai invadieron China y al llegar a una aldea se encontraron con que los más ancianos del lugar sobrepasaban los cien años de edad y se conservaban en buen estado de salud. Esto los sorprendió y trataron de saber cuál era el motivo por el cual esta gente no sufría de enfermedades crónicas como en otros lugares y podían llegar a tan avanzada edad. Al preguntar y observar sus costumbres descubrieron que era común entre los aldeanos tomar un té especial preparado y extraído de una especie de hongo, el cual les otorgaba vigor y vitalidad. Pronto se acostumbraron a beberlo, diariamente, y se lo llevaron consigo a Japón.

Se encuentran testimonios de uso tradicional de “el hongo de la larga vida” en los conventos de Bohemia, en la Prusia Oriental










 
© Copyrights Fore-Run Emprendimientos S.R.L. - Diseño web Argentina RedNodo.com