El Abdomen: Nuestro segundo cerebro
Las personas a partir de cierta edad, aparentemente en buena salud, suelen tener un vientre abultado, aún cuando se cuiden en la alimentación o realicen gimnasia; de manera que no se trataría de falta de tono en la pared abdominal, sino de algún trastorno viceral. Naturalmente, que el ejercicio ayuda mucho, puesto que una musculatura fuerte hace de contención y evita que el abdomen se distienda considerablemente.
Muchas personas nos consultan para que les ayudemos a reducir el vientre, pero es necesario que sepamos si el volumen del mismo es por causa de aumento de la grasa o por razones de dilatación viceral.
Existía el concepto que para reducir el abdomen había que hacer gimnasia y masajes; pero la realidad es que, en los sujetos jóvenes esto es bastante sencillo, no así cuando se pasa los 35 años en que paulatinamente se torna más difícil.
Las molestias, aerofagia, dolorimientos, irritaciones, abdomen globuloso etc., empiezan a encontrar su explicación médica.
Según las investigaciones de un prestigioso equipo de gastroenterólogos, de la universidad de Columbia, se afirma que tenemos 2 cerebros: uno en la cabeza y otro en el abdomen.
Fruto de décadas de trabajo, los científicos están en condiciones de afirmar que, por inaudito que parezca, en el tracto gastrointestinal, se aloja un
2º cerebro muy similar al que se encuentra en la cabeza y que actúa en forma autónoma, al que llamaron Sistema Nervioso Entérico.
En el interior del largo tubo digestivo, yace una compleja red de microcircuitos conducidos por más neurotransmisores y neuromoduladores de los que puede encontrarse en cualquier otra parte del sistema nervioso periférico. Esto le permite al Sistema Nervioso Entérico (SNE) realizar una cantidad de tareas sin el control directo del Sistema Nervioso Central.
Pero su acción va más allá de supervisar los procesos digestivos.
Al igual que el recluido en las paredes craneales, éste produce sustancias psicoactivas que influyen en los estados anímicos, así como diferentes opiáceos, que modulan el dolor.
Se trata de un activo productor de transmisores
El SNE es un vasto almacén químico en el que están representadas todas y cada una de las clases de neurotransmisores que operan en nuestro cerebro.
Las tuberías que componen nuestro aparato digestivo presentan una estructura compleja.
Hay un largo camino desde que la comida llega al estómago hasta su expulsión final. Y todas las tareas están realizadas en mayor o menor grado por el "cerebro abdominal":
1) liberación de sustancias transmisoras hacia los otros órganos, así como hacia el cerebro;
2) producción de serotonina que estimula la motilidad viceral, en mayor cantidad de la que se libera en el cerebro;
3) avisarle al sistema inmunológico la presencia en el tubo digestivo de gérmenes, bacterias patógenas o toxinas, para que éste se ocupe de neutralizarlas o atacarlas.
El SNE contacta con el cerebro a través de las fibras nerviosas del nervio vago que llegan al bulbo raquídeo.
Con el nervio vago intacto una corriente de mensajes va de ida y vuelta entre el cerebro y el intestino. Si se corta a este nervio, los procesos de la digestión igualmente continúan.
Cuanta información baja y cuanta información sube, es tópico de gran interés.
Todos hemos experimentado situaciones emocionales en las cuales el cerebro nos ocasiona trastornos intestinales. Pero de hecho, los mensajes desde el intestino al cerebro sobrepasan con mucho al tráfico en sentido inverso. Saciedad, náuseas, deseos de vomitar, dolor abdominal, son todos modos con los cuales el intestino le dice al cerebro acerca del peligro de un alimento ingerido o un agente patógeno.
Pero, ¿qué necesidad hay de tener dos cerebros?
Los científicos opinan que se trata de una adaptación evolutiva.
Cuando nuestros ancestros emergieron del cieno y adquirieron una espina dorsal, desarrollaron un cerebro en la cabeza y uno en el estómago con una mente propia, dice el profesor Michael Gershon, de la Universidad de Columbia.
El cerebro principal delegó las funciones digestivas a un 2º cerebro, para así dedicarse exclusivamente a otros menesteres, como la caza, la huída de posibles enemigos o a la búsqueda de pareja.
Desde entonces los 2 cerebros evolucionaron en forma paralela.
Los intrincados vínculos entre nuestra pareja de cerebros empiezan a ser precisados por los científicos, lo que ayudará a comprender el origen de ciertas patologías gástricas y psíquicas,
Por Ej. Un conocido fármaco contra las migrañas, calma los intestinos hiper activos. Los antidepresivos, en cambio provocan trastornos digestivos (constipación).
El Dr. Everan Mayer cree que la causa del síndrome de colon irritable se debe (como el de otras enfermedades gastrointestinales) a una mala comunicación entre el cerebro y el SNE.
Esta manifiesta hipersensibilidad podría estar provocada por situaciones de estrés mantenido, que menoscaban el buen funcionamiento entre los 2 centros cerebrales.
¿Qué interés tiene todo esto en la práctica cosmetológica?
El análisis de los trabajos elaborados entre otros, por el equipo del Dr. Gershon, nos lleva a comprender muchos de los efectos producidos cuando realizamos masajes abdominales.
El análisis de los trabajos elaborados entre otros, por el equipo del Dr. Gershon, nos lleva a comprender muchos de los efectos producidos cuando realizamos masajes abdominales.
Las siguientes maniobras, que tienen una acción viceral, producen efectos, algunos de las cuales ya han sido demostrados científicamente y otros, nos son explicadas por los estudios antedichos.
1) Las maniobras de bombeo a nivel del plexo solar acompañado de una corta inspiración y una espiración prolongada nos interesa para liberar el extremo del gran conducto linfático, descomprimir las viceras, descomprimir también la vena femoral y conducir hacia la relajación. Esto aumenta la velocidad de tránsito linfático.
2) El tratamiento del colon. Las presiones en forma gradual en dirección a la evacuación del colon estimula el movimiento peristáltico. Siguiendo los estudios del equipo del Dr. Gershon suponemos que estas presiones en el sector luminal del intestino pueden producir una liberación de serotonina, mejorando la motidad intestinal. Este trabajo produce una depuración del organismo que repercute en cada parte del mismo.
3) Tratamiento con cambios de presiones a nivel de las fosas ilíacas y del plexo solar, que estimulan el flujo hacia las vías evacuatorias.
4) Tratamiento del intestino delgado.
5) Una vez que se ha realizado el desbloqueo del vientre profundo, se puede hacer el trabajo para la reducción del vientre superficial, ya que linfáticamente el vientre profundo sube hacia el conducto torácico y el vientre superficial baja hacia los ganglios inguinales para nuevamente subir por la profundidad hacia el conducto.
Klga. Ester Paltrinieri
|