ACNÉ
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El acné es una enfermedad muy difundida, la más frecuente en la consulta dermatológica.
Afecta preferentemente a adolescentes de ambos sexos, aunque a veces se extiende más allá de los 25 años.
En su desarrollo intervienen los siguientes factores:
- Incremento en la producción de sebo cutáneo, proceso conocido también como seborrea.
- Modificaciones cualitativas del sebo, que determinan un aumento de su consistencia.
- Queratinización anormal a nivel de los poros por donde fluye el sebo (infundíbulo pilosebáceo)
La seborrea es inducida por andrógenos secretados tanto por las gónadas (testosterona, androstenodiona) como por las glándulas supranrrenales (sulfato de ehidroepiandrosterona, androstenodiona), aunque su verdadero origen radicaría en una mayor actividad enzimática a nivel del receptor hormonal, el folículo pilosebáceo, donde la 5 -reductasa transforma los andrógenos mencionados en otro mucho más potente: la dihidrotestosterona.
Las modificaciones cualitativas del sebo cutáneo están vinculadas a la proliferación de un germen anaerobio que localiza en la profundidad del infundibulo pilosebáceo, el propionibacterium acnes. Este microorganismo produce una enzima (lipasa) que hidroliza los triglicéridos generados por la glándula sebácea, con la consiguiente liberación de ácidos grasos.
Las consecuencias del incremento en la concentración de ácidos grasos libres son dos:
¨ El sebo aumenta su viscosidad, resultando más difícil su desplazamiento hacia la superficie cutánea.
¨ La raíz de las propiedades irritantes de los ácidos grasos, la pared, del infundibulo pilosebáceo reacciona con una hiperqueratosis (espesamiento de la capa córnea) que tiende a cerrar el orificio de desembocadura infundibular (poro).
Ambos procesos determinan la retención del sebo y queratina dentro de la cavidad infundibular, dando origen al comedón, lesión fundamental de la clínica del acné.
Se describen dos tipos de comedones:
¨ El comedón cerrado (microquiste) en el que no es posible visualizar el poro.
¨ El comedón abierto (“punto negro” o espinilla), en el que la desembocadura infundibular está ocupada por un tapón oscuro y duro.
En la medida que el proceso fisiopatológico se intensifica, es factible que la dilatación del infundíbulo determine su ruptura, posibilitando que la secreción retenida pase a los tejidos y origine una reacción inflamatoria que se visualiza como una pápula.
Si el proceso inflamatorio es muy intenso culmina con la supuración originándose una pústula, si es superficial, o un flemón si es más profunda.
Todas estas lesiones, patrimonio del polimorfismo típico del acné, son altamente inestéticas en sitios expuestos: cara y escote.
Los perjuicios que devienen de esta enfermedad superan el plano médico-dermatológico para insertarse en el plano psico- social. Es que al contenido inestético que conllevan las lesiones activas de acné, cuando se presentan manifestaciones supurativas es habitual que dejen secuelas cicatrizales y/o pigmentarias al involucionar, que son de muy difícil resolución y que persistirán durante toda la vida útil del sujeto afectado.
El joven con acné se siente menoscabado en su aspecto físico y busca aislarse para ocultar su afección, en un momento de su vida en que es crucial la comunicación y el contacto con otros jóvenes. La vergüenza por su propia imagen lo sumerge en la depresión y la soledad.
Dr. Gilberto González Rescigno |